Journal · Medicina estética

Toxina botulínica: a qué edad empezar, cuánto dura y quién no debe aplicársela

Toxina botulínica: a qué edad empezar, cuánto dura y quién no debe aplicársela

La toxina botulínica es uno de los tratamientos más solicitados para las arrugas de expresión. Estas son las tres preguntas que más escucho sobre ella.

¿A qué edad conviene empezar?

No hay una edad fija. Lo que recomiendo es hacer la primera aplicación cuando empiezas a notar líneas finas en la frente, el entrecejo o las patas de gallo.

Al principio, esas líneas solo aparecen cuando haces gestos: son arrugas dinámicas. La toxina actúa justamente sobre ellas, para evitar que se profundicen y terminen marcándose aunque tu cara esté en reposo, que es cuando se vuelven arrugas estáticas. En general aparecen entre los 25 y los 30 años, aunque varía según cómo uses los músculos de tu cara, como verás a continuación.

¿Cuánto dura el efecto?

Seguramente has leído que dura de tres a seis meses. Es cierto en términos generales, pero la duración depende mucho de cómo funcionan los músculos de cada persona. Una forma útil de entenderlo es distinguir tres tipos de pacientes según su tono muscular:

Pacientes cinéticas. Mueven los músculos de la cara de acuerdo con lo que sienten: fruncen el ceño cuando se enojan y levantan las cejas cuando se sorprenden, y en reposo no marcan arrugas. Son las candidatas ideales, y en mi experiencia el efecto les dura de seis a siete meses, a veces más.

Pacientes hipercinéticas. Mueven los músculos aunque no lo estén expresando: levantan las cejas o fruncen el ceño mientras conversan, sin estar sorprendidas ni enojadas. Por eso las arrugas les aparecen más pronto. En ellas el efecto suele durar de cuatro a seis meses, y a veces menos. Es el grupo que más busca este tratamiento.

Pacientes hipertónicas. Les cuesta relajar la expresión, y con frecuencia les preguntan si están enojadas. En ellas la arruga no desaparece por completo solo con toxina, y suele combinarse con un relleno. El efecto es más corto, y las aplicaciones tienen que ser más frecuentes.

Por eso conviene una valoración previa: saber qué tipo de paciente eres permite planear la dosis y la frecuencia correctas.

¿Quién no debe aplicársela?

Personas con enfermedades de la transmisión neuromuscular, como la miastenia gravis, el síndrome de Lambert-Eaton o la esclerosis lateral amiotrófica.

Personas alérgicas a alguno de sus componentes. Algunas presentaciones pueden contener trazas de proteína de leche de vaca, por lo que si tienes esa alergia es indispensable decirlo antes.

Durante el embarazo y la lactancia. No hay suficiente información sobre su seguridad en estas etapas, así que por precaución no se aplica. Por eso siempre preguntamos la fecha de tu última menstruación.

Personas con trastornos de la coagulación o que toman anticoagulantes o antiagregantes, como aspirina, clopidogrel o warfarina. Es una contraindicación relativa: el riesgo principal es que aparezcan moretones con más facilidad.

Referencias

  1. de Maio M, Rzany B, eds. Botulinum Toxin in Aesthetic Medicine. Springer; 2007.
  2. Ipsen. Dysport Therapeutic (abobotulinumtoxinA). Product Monograph. 29 septiembre 2023.

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